jueves, 24 de marzo de 2016

Factores de riesgo




Existen múltiples factores de riesgo que intervienen en la aparición de cáncer de cérvix. Éstos son necesarios conocerlos para el inicio de la prevención de esta patología, así como del diagnóstico y tratamiento precoces.

 
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es el factor de riesgo más importante para el desarrollo de cáncer de cérvix uterino. Se transmite por vía sexual, por lo que a mayor promiscuidad aumenta la probabilidad de infección por este virus. 

El virus es causa necesaria, pero no suficiente para desarrollar cáncer de cérvix. Por tanto, existen otros factores de riesgo que deben coincidir con la presencia del VPH, entre los cuales destaca la multiparidad. Esto se asocia a un comienzo temprano de la actividad sexual y a heridas e infecciones del cuello uterino que ocurren durante el parto.


Algunos estudios demuestran que el uso de anticonceptivos hormonales orales de modo prolongado puede aumentar ligeramente el riesgo de cáncer cervicouterino. Esto se asocia a la disminución de los fosfatos en las células cervicales, que impide la función en las células megaloblásticas y, a su vez, está relacionado con la precocidad sexual y promiscuidad.


Además, se han demostrado otros factores de riesgo ginecoobstétricos importantes para el cáncer de cérvix, como el inicio de las relaciones sexuales antes de los 18 años de edad, así como la promiscuidad de la pareja sexual o los antecedentes de infecciones por VPH. También existe relación con la historia de otras enfermedades de transmisión sexual (Chlamydia trachomatis, virus herpes simple o virus de Epstein-Barr), y por infección por VIH. El grado de inmunosupresión de las mujeres seropositivas se correlaciona con la incidencia y agresividad del cáncer de cérvix.


Otros factores de riesgo a destacar serían el tabaco, las malas condiciones socioeconómicas, la edad temprana del primer parto y la citología alterada.


Todo esto demuestra la importancia de llevar a cabo acciones sanitarias encaminadas a la detección precoz de esta enfermedad, así como a efectuar planes educativos para la prevención.




Epidemiología



El cáncer de cérvix es la segunda neoplasia en frecuencia en la mujer a nivel mundial, después de la de mama, siendo más frecuente en los países en vías de desarrollo. Supone el 4.5% de los tumores de la mujer, por lo que es ya menos frecuente que el de endometrio y el de ovario. La prevalencia más alta se da en África (media del 22%). En Europa la tasa está en torno al 8%. España es uno de los países del mundo con menor prevalencia de la infección por el virus del papiloma, en torno al 3%, en mujeres de más de 30 años.


La prevalencia máxima se encuentra entre los 40 y 55 años de edad, y sólo el 10% de las pacientes tienen menos de 35 años.


La incidencia del cáncer de cérvix en 2012 en España supone un número de 25215 casos nuevos, que se corresponde a una TEE de 9.1, frente a la TEE de la Unión Europea de 11.3. En cuanto a la mortalidad, hubo un número de 6075 casos en 2012 en España con una TEE de 2.7 frente a la TEE de 3.7 en la Unión Europea.


Por otro lado, la supervivencia de cáncer de cérvix en España se estima en torno a un 62.7% en pacientes diagnosticadas entre 1995 y 1999 y seguidos hasta 2003. Esta cifra es similar si se compara con la supervivencia a nivel europeo (62.7%). Se demuestra que, en general, existe un aumento de la supervivencia en relación con la edad de las pacientes, de modo que a menor edad, mayor es la supervivencia y menor la mortalidad. Sin embargo, la supervivencia disminuye a medida que aumenta el intervalo de años desde el diagnóstico.




¿Qué es el cáncer de cérvix?




El carcinoma de cuello uterino es una neoplasia maligna que se caracteriza por la pérdida de la estratificación del epitelio en esta localización, así como por una marcada atipia celular, con posible invasión adicional del tejido subyacente y la producción de metástasis a distancia.


Se inicia con cambios neoplásicos intraepiteliales, que aproximadamente entre 10 y 20 años después de su aparición, se pueden transformar en un proceso invasor. El tipo histológico con mayor importancia epidemiológica es el llamado carcinoma escamoso, que se origina en el epitelio de transición del cuello uterino. Sin embargo, en más del 50% de las mujeres, se ha evidenciado que los daños precancerosos hallados no evolucionan al desarrollo de patología cancerígena.